Halitosis. El gran tabú.

La halitosis (o “mal aliento”), es un problema desagradable y embarazoso, porque la persona que la padece no suele ser consciente de ello y, para familiares y amigos resulta muy difícil comunicarle que tiene “mal olor de boca”.

La halitosis es un problema muy frecuente; afecta una de cada dos personas.

Sus causas pueden ser muy variadas:

  • Mala higiene oral.
  • Hábitos: tabaquismo, consumo de alcohol y/o drogas, consumo de alimentos odoríferos (ajo, cebolla).
  • Inanición: situaciones de ayuno prolongadas, al despertar, en ayunas (o si se come con poca frecuencia),  siguiendo dietas proteícas que producen estados de cetosis… En éste caso la halitosis sería fisiológica.
  • Fármacos: citotóxicos, melatonina, comprimidos de nicotina, fenotiazinas
  • Enfermedad esofágica: reflujo, divertículo…
  • Enfermedad nasofaríngea: cuerpo extraño, infección, neoplasia…
  • Enfermedad sistémica: trastornos metabólicos como cetoacidósis diabética, insuficiencia hepática, renal.
  • Psicógena: Si no se identifica halitosis identificable (neurosis, psicosis).

Algoritmo para detectar la causa de la halitosis.

 

En el caso de que la causa sea oral, 

Es importante saber que se debe principalmente a la acumulación de biofilm oral (placa bacteriana) , aunque también puede estar causada por otras situaciones como: enfermedad periodontal, caries y/o infecciones.

La falta de  higiene oral favorece el crecimiento bacteriano, a raíz del cual se producen sustancias malolientes asociadas a los productos de degradación del metabolismo de las bacterias (anaerobias gram-negativas).

 

Para prevenir/combatir la halitosis es importante:

Acudir a revisión bucodental cada 6 meses y tratar -si existieran-, problemas de caries,  enfermedades de las encías o xerostomía.

Pedir al odontólogo que nos recomiende la técnica de cepillado y las instrucciones de higiene oral específicas para nuestro caso.

Realización de una limpieza dental profesional al menos una vez al año, siempre y cuando sea necesaria.

En casa es importante establecer el hábito de cepillado diario, después de cada comida.

Utensilios como la seda dental, el irrigador dental o el limpiador lingual nos pueden ayudar a conseguir una buena higiene oral.

En concreto, el limpiador lingual elimina de la lengua la película de bacterias y restos de alimentos que producen gases malolientes.  Si carecemos de uno, podemos sustituirlo por el cepillado de la lengua al menos una vez al día.

La halitosis es un problema que puede afectar a la persona psicológicamente por provocar rechazo en los demás o incluso miedo a relacionarse.

No dejes que te robe la sonrisa. Pide cita y te ayudaremos a solucionarlo.

Dra. Laura Bergua. Odontóloga

Clínica Dental Sta Bárbara

¡Contáctanos!