¿Has oído hablar del bruxismo?

   El bruxismo es el hábito de «apretar» o rechinar los dientes de forma excesiva. Puede producirse tanto de día (bruxismo diurno) como de noche (bruxismo nocturno), siendo normalmente este último el más grave.

Las causas más frecuentes son la ansiedad, el estrés, ciertas maloclusiones dentales y los desórdenes del sueño.

Las consecuencias (siempre negativas), incluyen:

  • Dolor y «ruidos» en la articulación que pueden desembocar en disfunción y patología crónica.
  • Episodios de dolor y fatiga muscular (sobre todo por la mañana)
  • Hipersensibilidad, como consecuencia del desgaste al que se ven          sometidos los dientes.
  • Deterioro estético porque los dientes pierden esmalte y se muestran amarillentos y desgastados.
  • Dolor de cabeza y cervicales,  por sobrecarga muscular.

La buena noticia es que podemos ponerle freno, siguiendo algunas pautas:

  • Ser conscientes de que también «apretamos» los dientes de día, y evitar hacerlo.
  • Reducir la actividad física mínimo una o dos horas antes de ir a dormir y utilizar técnicas de relajación.
  • Evitar tomar café, alcohol y sustancias excitantes por la noche.
  •    Sustituir las bebidas con cafeína por infusiones relajantes (melisa, tila, hierbaluisa).
  • Visitar al dentista para que evalúe si es necesitas una férula de descarga y/o fisioterapia específica, tratamiento de ortodoncia o restauración de dientes dañados por el bruxismo.

  Marta Avilés, Odontóloga.

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